La cibercriminalidad en México no suele ser el centro de atención en medios informativos durante la mayor parte del tiempo, a menos que el tema sea de un impacto social o económico de gran magnitud.
Por ejemplo, en años recientes las noticias llegaron a cubrir temas como el ciberataque a Banxico, el ataque de ransomware a PEMEX o el escándalo internacional de espionaje a través del malware Pegasus. Sin embargo, todos estos ejemplos atacaban a sectores de la población muy específicos, los cuales representaban numéricamente una cantidad de personas mínima. Pero ¿qué pasa cuando los objetivos de la cibercriminalidad son los sectores económicamente más vulnerables del país? La respuesta es una cantidad de casos masiva que hacen eco nacional por la modalidad de sus mediáticas maneras de proceder por parte de los cibercriminales.
Naturalmente como el título lo menciona se refiere a las negativamente reconocidas aplicaciones de préstamos que en los últimos 3 años proliferaron por cientos de ejemplos en las tiendas de aplicaciones. Las cuales ofrecían préstamos inmediatos con requisitos mínimos y con la enorme ventaja de que la mayoría ofrecían realizar el trámite sin realizar consulta al buró de crédito, lo que trajo miles de personas interesadas que a través de sus teléfonos cometieron con un total desconocimiento uno de los errores fundamentales que existen en la seguridad de la información: proporcionar voluntariamente tus datos privados ¿el resultado de estas decisiones? Una avalancha de consecuencias de creciente gravedad para las víctimas.








